FENCES

Director: Denzel Washington
Calidad Técnica: Buena
Duración: 139 m.
Aspectos a destacar: Algo de violencia y escenas sensuales

Adaptación a la pantalla de la obra de teatro homónima de August Wilson, escrita en 1987, con guion del propio autor, fallecido en 2005, y actores familiarizados con el texto, ya que interpretaron la versión escénica. Está avalada por premios tan prestigiosos como el Pulitzer y el Tony.

Además de ser protagonista, mueve la cámara Denzel Washington, que asumió antes el rol de director en Antwone FisheryThe Great Debaters.

La narración transcurre en Pittsburgh, en los años 50. Troy Maxon es un antiguo jugador de béisbol negro, al que la guerra no hizo ningún favor, pues su carrera deportiva se fue al traste. Ahora se gana la vida como empleado municipal de recogida de basuras. Y acumula bastante frustración, que disimula acudiendo al alcohol y con mucha labia. Aunque tiene una esposa adorable, Rose, minusvalora al hijo que tuvo en un matrimonio anterior, Lions, que se esfuerza por dedicarse a la música, y tampoco apoya al joven Cory, que querría seguir sus pasos deportivos, pero que es víctima de un rigorismo paterno que se diría en el fondo envidia pura y dura a su juventud.

El origen teatral del film no se intenta ocultar, aunque se airee la trama con la recreación de alguna calle de la ciudad, y el patio, la casa, un bar… y haya una elegante concepción de planos y movimientos de cámara. Lo importante es el texto y los personajes, de gran intensidad dramática y complejidad psicológica, con un desgarro un poco a lo Tennessee Williams.

Esta apuesta al principio no funciona, cuesta olvidar cierto artificio que envuelve la puesta en escena. Pero a partir de cierto momento, Washington nos atrapa, hasta conducirnos a un clímax fantástico. Incluso el “handicap” de las metáforas del béisbol, que se le escaparán al no versado en este deporte, tampoco pesa en exceso.Fences, “vallas”, nos habla de las barreras metafóricas que, como la física que Troy quiere poner en torno a su casa, construimos como protección, pero que en el fondo nos aíslan y capitidisminuyen, al crear complejos de inferioridad y facilitar caminos depresivos. El autoengaño, la falta de comunicación, el escapismo, el rigor con los otros y no con uno mismo, forman parte de la personalidad de Troy, formidable Denzel Washington.

Aunque la que más sorprende interpretativamente es Viola Davis como su esposa, mujer fuerte, madre incluso con los que no son sus hijos de sangre, que ama aunque el otro le dé motivos sobrados para el rechazo, tiene algunas escenas sencillamente memorables. Aunque sean secundarios, el resto de actores compone muy bien a sus personajes: los hijos, Jovan Adepo y Russell Hornsby, el compañero de trabajo y amigo de Troy, Stephen Henderson, y el tío Gabriel, mal de la cabeza, una secuela de guerra, Mykelti Williamson.

José María Aresté