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Patricia Gómez
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Conchita Albistur  enviar a un amigo imprimir
Desde 1978 hasta 1995 ha trabajado en orientación escolar y asesoramiento de padres. Desde 1995 trabaja en el Instituto Europeo de Estudios de la Educación y es la delegada de dicho Instituto para la zona norte. Master en Educación Familiar y Asesora familiar.
LA COMUNICACIÓN CON LOS HIJOS PEQUEÑOS
Artículo para sontushijos.org01-02-2006

 IMPORTANCIA DE LA COMUNICACIÓN

Durante los primeros años la relación con los hijos resulta tranquila. Ellos disfrutan estando con sus padres, les admiran y les cuentan todo. Es la época ideal para sentar las bases de una buena comunicación, antes de que sean adolescentes.

Ser capaz de comunicarse con los hijos, es quizás una de las habilidades más importantes que deben de tener los padres. Si los hijos saben que pueden compartir con sus padres sus sentimientos, se sienten valorados y seguros. La buena comunicación es esencial para enseñar a los hijos a auto valorarse, a resolver problemas, y a llevarse bien con los demás.

La comunicación comienza muy pronto, cuando nuestro hijo no ha adquirido todavía el lenguaje, a través de la comunicación no verbal entre madre e hijo: balbuceos, risas, llantos etc. A partir de que el niño habla, 2, 3 años, comienza la etapa ideal para asentar el vínculo de la comunicación. Se puede ya compartir sentimientos, deseos, fantasías o miedos. Cuanta más intimidad se comparta en la familia, la comunicación se hace más constante y permanente, más duradera y más difícil de destruir.

La comunicación cuando los hijos son pequeños es esencial porque, cuando los hijos crecen, disminuye el control que los padres ejercen sobre ellos. Cuando los padres dejan de tener influencia directa en el entorno inmediato del niño, cuando los amigos ocupan un papel importante, lo más efectivo es un diálogo abierto y sincero. Si los padres no tienen capacidad para comunicarse con los hijos, se ven atrapados en una lucha constante de poderes.

 

 COMO DEBE DE SER LA COMUNICACIÓN

La comunicación con los hijos puede ser abierta o cerrada.

ABIERTA: para tener una comunicación abierta y efectiva, hay que aprender a escuchar. Saber escuchar no es una actividad pasiva, sino activa: escuchar supone un esfuerzo de concentración.

El primer paso para escuchar es manifestar claramente que los padres se encuentran disponibles esto es, que no hacen otra cosa más que escuchar.

La vida diaria esta llena de prisas, estrés, presiones... con lo cual es fácil que escuchemos a los hijos de forma pasiva, mientras hacemos otra cosa, vemos la televisión, preparamos la cena...Cuando en un momento dado no se puede prestar completa atención al niño, es mejor parase un momento y decir: “ahora no te puedo atender ¿puedes esperar 10 minutos a que termine...?” (luego hay que valorar la paciencia) que escuchar a medias. De esta manera, el niño recibe el mensaje de que “mi padre / madre quiere dedicarme parte de su tiempo”. De la otra forma, recibe el mensaje de que “mi padre/madre me animan a que hable con ellos, pero no parecen decirlo en serio”.

El segundo paso es escuchar reflexivamente. Todas las personas cuando hablamos transmitimos dos mensajes: uno el de contenido, que es el tema real del que hablamos, y otro emocional, las emociones latentes que van unidas al contenido. Reconocer el contenido emocional de una conversación es una habilidad esencial, especialmente con los niños pequeños, a quienes a menudo les resulta difícil verbalizar e identificar sus emociones.

Cuando los padres identifican el contenido emocional de los mensajes de los hijos, les hacen saber que les han escuchado activamente. Se sienten además de escuchados, comprendidos, valorados y motivados para seguir la conversación.

Escuchar reflexivamente supone específicamente intentar comprender el contenido emocional del mensaje y luego hacérselo saber al niño. Lo vemos con un ejemplo:

“Ama, Juan se ha ido hoy a jugar con otro niño y he tenido que jugar sólo.

Pero tú ya tienes otros amigos.

Sí”,

En este ejemplo, la madre se ha ocupado sólo del contenido y el niño no sigue la conversación. El niño no ha tenido la oportunidad de decir como se sentía.

“Ama, Juan se ha ido hoy a jugar con otro niño y he tenido que jugar solo.

Me imagino lo mal que te habrá sentado.

Claro que sí”.

En este segundo ejemplo la madre, ha intentado identificar el sentimiento de su hijo y decírselo. El niño se ha sentido escuchado.

Escuchar reflexivamente puede parecer al principio difícil, porque a veces cuesta detenerse a reflexionar antes de responder. Parece más fácil reaccionar sin pensar. Sin embargo, como cualquier otro aprendizaje, se aprende.

 

CERRADA: hablamos de comunicación cerrada cuando con nuestra actuación, de forma inconsciente, cerramos la puerta al diálogo. Todos los padres usamos alguna de estas frases:

- ¡No es necesario que llores!

- No deberías jugar con ese niño, deberías jugar con fulanito

- ¿No te había dicho que es lo que iba a suceder?

- Si me hubieras escuchado antes...

- ¿Qué es lo que has hecho esta vez?

- Eso no es un problema; olvídate de ello

- Ahora vete a la cama y mañana verás las cosas de otra manera

 La mayoría de los padres caemos alguna vez en una o más de estas frases. Sin embargo es importante saber y reconocer, que bloquean la comunicación y que, siempre que sea posible, debemos evitar utilizarlas.

 

 COMUNICACIÓN NO VERBAL

   Ninguna Comunicación con niños es completa si no concedemos importancia a la comunicación no verbal. Ser receptivo frente a las comunicaciones no verbales de nuestro hijo, nos permite conocer sus estados de ánimo, sus sentimientos y sus preocupaciones. Además, los niños son extraordinariamente sensibles a las indicaciones no verbales de sus padres.

   Hemos dicho antes que, ayudar a los niños a que expresen sus emociones, es de vital importancia, y responder a su comportamiento no verbal ofrece una oportunidad para hacerlo. “Tu cara parece decir que no estás de acuerdo” “Veo que estas disgustado ¿quieres que hablemos de ello?”

   También es importante la conducta no verbal de los padres. Nada frustra más el intento de comunicación de un niño, que cuando le dicen “te estoy escuchando” cuando es evidente que esta distraído.

Algunas sugerencias para mejorar la comunicación no verbal con los hijos:

- Abandonar lo que se está haciendo y prestar atención al hijo

- Mirarle a los ojos. Inclinarse hacia delante, especialmente cuando lo que comunica él o ella lo considera importante.

- Evitar las interrupciones. Dejarle terminar de hablar para que vea que realmente estamos interesados en lo que le pasa.

- Asentir con la cabeza ocasionalmente.

- Sonreír cuando sea oportuno.

- Un “Mmm” de vez en cuando le hace saber al niño que se le esta escuchando atentamente.

 

 CONCLUSIÓN

Estar dispuesto a escuchar a los hijos y aprender a escuchar es el camino para crear un ambiente que estimule la confianza y la seguridad.

Cuando los padres aprenden a comunicarse bien con sus hijos, pronto observan importantes cambios. Los niños se sienten más dispuestos a aceptar las sugerencias de los padre porque se sienten escuchados y comprendidos.

También los hijos aprenden a comunicarse mejor y tienen menos conflictos con los compañeros.

Tener una buena comunicación con los niños pequeños, es un buen inicio para los años difíciles de la adolescencia.

 

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