Son Tus Hijos | Escuela de Familias - ¿POR QUÉ LOS PADRES QUEREMOS QUE NUESTROS HIJOS APRENDAN A LEER Y ESCRIBIR CUANTO ANTES?

¿POR QUÉ LOS PADRES QUEREMOS QUE NUESTROS HIJOS APRENDAN A LEER Y ESCRIBIR CUANTO ANTES?

Autor: Oskar Fiat

Profesor Educación Primaria.

Logopeda.

Departamento de Orientación Pedagógica y Matemáticas.

Profesor en el colegio Munabe desde hace 24 años.

Fuente:

Sontushijos

Es normal que unos niños gateen o lean antes que otros.

 

Los padres nos ponemos muy nerviosos en cuanto oímos que el hijo de algún conocido ya está aprendiendo a leer y a escribir, con sólo 3 años. Y el nuestro se pasa el día jugando y viendo la televisión, y ya está a punto de cumplir los cuatro años.

Por eso, en el proceso de desarrollo infantil, lo que tiene valor es aprender a hacer las cosas bien, aunque se produzcan más tarde: sentarse, gatear, andar, hablar, controlar sus esfínteres, leer, escribir.

Es muy importante dar más importancia al nivel de desarrollo alcanzado que a la edad. Lo que pasa es que no es nada fácil determinar el nivel de maduración de un niño para una determinada respuesta. Tenemos que determinar si un niño ha alcanzado los requisitos neurofuncionales necesarios para empezar el período en el que se debe iniciar la lectoescritura en la Educación Primaria.

Hay que tener en cuenta que el desarrollo de los niños nacidos en el último trimestre del año con el resto del grupo es más tardío. Por eso, hay que valorar antes de empezar en Primero de Primaria si estos niños han tenido tiempo para alcanzar las cotas de desarrollo que vamos a ir viendo.

Las capacidades que los niños o niñas deben haber desarrollado antes de iniciar con la lectoescritura son:

1.- Desde el punto de vista de la psicomotricidad: tienen que coordinar el movimiento siguiendo un patrón de organización contralateral, subir y bajar escaleras, andar en bicicleta manteniendo el equilibrio, botar una pelota, impulsar una pelota con los pies, andar, correr y saltar altura y longitud sin dar traspiés y con seguridad, zigzaguear y esquivar obstáculos corriendo.

2.- Respecto al desarrollo de la lateralidad: valorar mano, pierna y ojo dominante (si es diestro o zurdo), hacer un diagnóstico funcional para resolver la falta de definición lateral en caso de duda. No empezar primaria con la lateralidad cruzada para que no le complique mucho el aprendizaje. Prestar mucha atención si vemos que hace al revés números y letras, descubrir la causa y resolverla cuanto antes.

3.- Es muy importante la función visual porque van a adentrarse de lleno en el campo de la lectura. Hay que comprobar: movimiento de los ojos, percepción tridimensional del espacio, buen dominio central y periférico, dominancia visual tanto motriz como sensorial, y si las posturas al escribir son extrañas.

4.- Respecto a la atención auditiva: escuchar diferenciándolo de oír, seguir un cuento o explicación con atención, percibir con nitidez ritmos y mensajes, centrarse en una actividad sin dispersarse al más mínimo ruido, percibir todas las diferencias de los matices del lenguaje humano.

5.- Tener bien desarrollado el lenguaje y la expresión oral antes de empezar en primaria porque si no habla bien, le costará más escribir bien. El niño necesita: poseer una capacidad fonética completa, seguir una conversación con un orden, respetar una situación que haya vivido respetando un orden espacial y temporal.

6.- En cuanto al espacio y el esquema corporal: conocer muy bien la autonomía de su cuerpo, diferenciar arriba, abajo, dentro, fuera, delante de, detrás de, derecha, izquierda…

7.- En relación al tiempo: poder organizar lo que pasó ayer, lo que ocurre hoy y lo que hará mañana, construir historias con secuencias de dibujos bien ordenadas de izquierda a derecha, conocer el significado de primero, segundo, antes, después…

8.- Respecto a la percepción: discriminar sabores, olores, imágenes, sonidos y tactos.

9.- No olvidarse de la autonomía personal: ordenar sus juegos y juguetes de su habitación, jugar sólo y organizar un juego cuando esté con otros niños, vestirse y desvestirse excepto con los cordones del calzado, ordenar su ropa, poner la mesa…

10.- El ritmo el autocontrol: seguir un ritmo con su cuerpo a modo de danza, seguir secuencias rítmicas con el movimiento, ajustarse a una organización de funcionamiento con horarios y costumbres, cantar siguiendo un ritmo, detenerse a una orden dada, ajustarse a normas del juego aunque pierda.

11.- Es muy importante la capacidad de control manual, donde tiene que haber desarrollado una dominancia manual clara: manos hábiles con tijeras, cubiertos, servir agua con una botella ligera, ser capaz de palmear, escurrir, moldear, escurrir, manejar cepillo de dientes y, por supuesto, tiene que ser capaz de pinzar correctamente el lápiz con su mano dominante.

12.- Considerar su actitud psicológica que envuelve la relación del niño con el colegio: jugar en grupo, guardar un turno, comunicarse con un conocido, ir a gusto al colegio, controlar sus esfínteres, esperar cuando tenga sed, hambre o sueño.

El colegio es un lugar de formación y maduración personal, no sólo de aprendizaje. Lo importante de nuestros hijos es que su cerebro funcione como una auténtica red que maneja la información sobre la base de relacionar todo lo que aprenden con lo que ya conocen.

No hay que olvidarse que el que escribe, lee, entiende, integra… es el cerebro y que necesita un determinado nivel de organización para poder hacerlo.

Los profesores tenemos que conseguir que los alumnos disfruten del colegio, y tenemos que imaginarnos a estos niños dentro de 15 años porque así les transmitiremos toda la energía motivacional necesaria para avanzar con ilusión en su proceso de aprendizaje. El colegio tienen que disfrutarlo porque si no es así… algo mal estamos haciendo.

Quería dedicar este artículo a mi amigo el Dr. Jorge Ferré Veciana del cual he adquirido tanta sabiduría en este campo tan apasionante sobre la detección y actuación en niños con trastornos específicos.

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