Son Tus Hijos | Escuela de Familias - ¿CÓMO PUEDO HACER QUE MI HIJ@ ESTÉ MENOS ENGANCHADO AL MÓVIL?

¿CÓMO PUEDO HACER QUE MI HIJ@ ESTÉ MENOS ENGANCHADO AL MÓVIL?

Autor: Marisa Bailly-Bailliére

Licenciada en Psicopedagogía por la Universidad de Navarra.

Maestra especializada en Lengua Inglesa por la Universidad Villanueva, Madrid.

Fuente:

Sontushijos

A los padres nos preocupa una excesiva dependencia.

Difícil, pero posible. No he dicho que no esté enganchado, sino que lo esté menos. A estas alturas en que el móvil y otros dispositivos acompañan nuestro día por razones laborales y personales, no podemos pretender eliminarlo de nuestras vidas. Admitirlo y reconocer su necesidad es ya un paso que, supongo, todos hemos dado. El móvil se requiere para estar en contacto con la familia y las amistades así como para hallar información interesante o como medio de trabajo. Lo que nos preocupa a los padres es la excesiva dependencia de él que pueden llegar a tener nuestros hijos. No podemos verlo como algo inevitable ni tampoco como un problema normal de su edad y decirnos para tranquilizarnos ¡todos están igual!... Es deber nuestro actuar, ya sea para prevenir o para curar. Todos los padres de todas las épocas se han enfrentado a dificultades y ahora nos toca afrontar este reto.

Se me ocurren 10 ideas, seguro hay muchas más, unas serán más apropiadas que otras según nuestra situación particular.

1º Convencernos de que podemos conseguirlo No nos rindamos, vamos a luchar por ello, igual que hemos puesto esfuerzo por alcanzar otros objetivos ya logrados. En educación todo cuesta, pero tiene el inmenso valor de que repercute directamente en el buen desarrollo de los hijos. Evalúa tu capacidad de persuadir en diferentes ámbitos, piensa si eres de los que convences o, más bien, de los que eres convencido. Quizás ha llegado el momento de cambiar si nos encontramos más en el segundo caso. Seguramente nos hayamos habituado a ello y no le damos especial trascendencia, sin embargo, sí la tiene cuando se trata de sostener una idea ante un hijo, así que entrenémonos en este campo.

2º Pensar estrategias y argumentos que sirvan, primero, para auto-convencernos y en segundo lugar, para persuadir a nuestro hijo de la necesidad de hacer un uso moderado del dispositivo. Dedicarle tiempo, no improvisar el planteamiento que le vayamos a hacer ni las conversaciones que vayamos a tener con él. Igual que en nuestro trabajo, al final se trata de defender una idea que a nosotros nos parece la mejor… ¿Qué lugar es el adecuado para iniciar el diálogo? ¿En qué momento puede estar más receptivo? ¿Cómo le hablaremos para que nos entienda? ¿Qué respuestas hemos de tener listas a las cuestiones que nos hará?

3º Ser un ejemplo para ellos. Cada vez que están con nosotros el fin de semana u otros momentos, ¿cuánto tiempo me ven usar el móvil y para qué?… Claro, es obvio que utilizarlo para llamar a su tío es familiarmente correcto… Ahí, saber distinguir para qué sí y para qué no. Un día podríamos examinarnos con sinceridad y ver si somos para ellos un modelo a seguir. Hay publicados tests sobre la adicción al móvil que nos podrían dar una idea. A lo mejor hemos de empezar nosotros mismos a hacer un uso más restringido del mismo...

Establecer un horario que todos debamos cumplir. Como todos tenemos móvil en casa y todos nos enganchamos, implantar una franja horaria en que no se utilice. Respetar los momentos de las comidas y los de descanso. Aunque los hijos protesten, afirmar con contundencia que así se va a hacer en nuestro hogar independientemente de lo que ocurra en otras familias, ya se sabe que algunos hoy en día ni respetan las horas de las comidas…

Por otro lado, limitar su uso va en beneficio de la salud de todos porque de lo contrario, acaba saturando la cabeza y la vista. Cuántos habremos dicho “de 12:00 a 14:00 me olvido del móvil, ¡voy a descansar un poco!”

La diferencia es que a nosotros nos llega a cansar pero a ellos no.

Elijamos una fecha para El Día sin Móvil.

En el tiempo de estudio, el móvil lejos. Aquí no dejarnos engañar si dicen que lo necesitan para trabajos o para preguntar deberes a alguien de su clase. Que usen el portátil para trabajar y cuando ya sepan qué tarea tienen, otra vez el móvil lejos de su alcance. Antes el problema de distracción era la televisión y algunos padres utilizaban la técnica de esconder la antena para ayudarnos a cumplir el tiempo de estudio. Aprovechar el asunto de los deberes para apelar a la responsabilidad que tienen de enterarse bien de las tareas que han de realizar, para ello que hagan uso de una agenda y escriban en ella lo que necesiten recordar.

Precisan que les hablemos seriamente de las consecuencias nocivas. Si va a dar mejor resultado, asustarles. Teniendo en cuenta su edad y exponiendo el tema con claridad para que lo entiendan adecuadamente. Algunos ya habrán tenido sesiones informativas sobre el tema en su centro educativo, pero nunca va a ser suficiente. Cuantos más argumentos oigan sobre el perjuicio que puede tener en sus vidas mejor. Funciona como los anuncios, a base de repetición nuestro cerebro acaba por registrar los mensajes publicitarios. Por lo menos se les quedará grabada la idea, que ya es mucho.

Buscar el mayor número de apoyos posibles, su tutor en el colegio, su padrino, gente cercana a él a quien admiran y que suelen valorar sus consejos. Cuantos más aliados mejor. Que no nos encontremos solos. Citarnos con estas personas y concretar los objetivos y el plan de acción que vamos a llevar a cabo. Tener feedback con una adecuada frecuencia. Acordarnos de ser muy cuidadosos para que no noten nuestra complicidad con esos amigos suyos…

8º Escucharles. Habrá que descubrir qué les interesa. Si queremos que en su vida haya algo más que el móvil lo primero será enterarnos de qué otro tema ocupa su cabeza y su corazón. Aunque sean cinco minutos de lunes a jueves dialogar con interés. Y el fin de semana aprovechar mejor el tiempo para alargar conversaciones. Sí funciona: comprobar en la práctica, además de en la teoría, que son lo más importante para nosotros porque todo lo suyo nos ocupa, es lo más efectivo siempre. A partir de ese momento, ya estarán restando espacio al uso del dispositivo.

Contratar una tarifa limitada para que haga un uso racional. Que comprenda que las cosas no se regalan ni se pueden despilfarrar, sino que se debe hacer un consumo responsable. Cada vez que gaste el consumo acordado, que espere a que vuelva a ponerse su contador a cero en vez de facilitarle nuestro teléfono. Aprenderán a administrar su dinero también cuando compren ropa o salgan con los amigos.

10º Hacer actividades juntos. Planificar salidas, excursiones, tiempos de deporte. Hemos de presentarles alternativas para pasar su tiempo libre, alguna vez que invite a amigos a los planes para que descubra que pueden pasarlo bien sin móvil. Los niños de ahora necesitan que se les instruya en juegos y deportes al aire libre, así como en juegos de mesa. Ahora que estamos en otoño y llegan meses de pasar más tiempo resguardados es buena idea comprar juegos atractivos para ellos y algún libro relacionado con sus intereses. Por lo menos que ya no nos puedan echar en cara que sólo tienen el móvil para divertirse.

¿POR QUÉ ES IMPORTANTE LOGRARLO?

La situación actual de los niños, adolescentes y jóvenes no deja de ser preocupante. Advierten los psicólogos y psiquiatras del crecimiento progresivo, año tras año, del número de pacientes que acuden a la consulta con esta patología. Ya hay centros especializados en el tratamiento de este trastorno, donde conviven adolescentes y jóvenes durante un tiempo sin poseer el móvil y son entrenados en habilidades sociales.

Todos contamos con una serie de razones para plantearnos este objetivo con nuestros hijos:

* En primer lugar, porque es nuestro hijo y le vemos pasarlo mal. Cuando su adicción al móvil es ya algo serio le notamos como enfermizo, con escasa vitalidad, puede haber incluso pérdida de peso y fatiga como resultado de reducir su nivel de actividad física.

* Malas notas. Baja bastante su rendimiento, tiene falta de atención y concentración, requiere cada vez más esfuerzo para memorizar y pierde agilidad mental. Los años que cursa en el colegio son decisivos para el entrenamiento de su cerebro en el estudio de gran cantidad de información que necesitarán a corto plazo. Les repercutirá directamente en sus estudios posteriores.

* Mal descanso. Imposibilidad de conciliar el sueño y las horas que logra dormir no suelen ser de sueño reparador. Aparece ligada una dificultad para la relajación. Tiene nerviosismo constante y le cuesta mucho irse a dormir.

* Tristeza y apatía en casa por dejar de integrarse en la vida familiar. Ya no hay nada aparte del móvil que le divierta, huye de momentos en familia porque le aburren. Buscan refugio en su habitación u otro lugar escogido para estar solos y poder usar el dispositivo.

* Aislamiento. Se distancia de la gente, incluso de sus más amigos, hasta perder su contacto totalmente. Llega a acostumbrarse a un vivir en solitario en que el único contacto que mantiene con alguna persona es únicamente a través del móvil.

*Mal carácter. El volverse cada vez más solitario cambia su modo de ser, se hace antipático, difícil, llegando a convertirse el hecho de estar junto a él en algo incómodo.

*Distanciamiento de lo inmediato. Se mueve en una realidad virtual que llega a considerarla como cierta. Pierde la noción del tiempo e incluso deja de saber dónde vive realmente.

CÓMO LLEGAR A TIEMPO

Para prevenir la adicción, los profesionales recomiendan empezar con los niños cuanto antes, teniendo en cuenta que nacen ya rodeados de tecnología y que les va a acompañar constantemente. Hay tres premisas básicas a cumplir a partir de los 0 años de nuestro hijo:

1.- Colocar los dispositivos tecnológicos en habitaciones comunes como el salón o un despacho. Nunca en el cuarto del niño.

2.- Procurar la presencia de un adulto en toda ocasión en que el menor haga uso de la tecnología, para controlar el tiempo y los contenidos visitados.

3.- Limitar el uso de las diferentes pantallas: móvil, ordenador, tablet, consola…

Unidas a estas tres medidas pongamos en práctica los 10 puntos desarrollados anteriormente, según vayan creciendo nuestros hijos.

¡Siempre con optimismo y esperanza, porque se puede lograr!

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