Son Tus Hijos | Escuela de Familias - ¿ES POSIBLE QUE LOS NIÑOS SEAN MEJORES PERSONAS?

¿ES POSIBLE QUE LOS NIÑOS SEAN MEJORES PERSONAS?

Harvard revela en 5 claves cómo educar a tus hijos para que sean buenas personas.

 El proyecto 'Making Caring Common'(“Hacer de la solidaridad algo común”), es una iniciativa de la Escuela de Educación de Harvard,que ha consistido en encuestar a más de 10.000 alumnos estadounidenses de primaria y secundaria. Todos ellos han sido entrevistados con el objetivo de conocer cuál es su escala de valores realesen la vida cotidiana. De allí, el prestigioso centro educativo ha elaborado sus conclusiones en las que formula un severo llamado de atención a padres y docentes, acerca de cómo pueden influir en la educación para conseguir que los niños sean mejores personas.

En primer lugar, el estudio revela un aspecto preocupante: la mayoría de los jóvenes, sin distinción de raza, cultura o sector socioeconómico, considera que son mucho más importantes los aspectos del éxito personal –los logros académicos o la felicidad individual– que el interés por los demás.

Para la inmensa mayoría de los encuestados, "ser justo" o "amable" se considera mucho menos importante que otros aspectos de la vida, como “trabajar duro”. Según los psicólogos y pedagogos responsables de la iniciativa, la encuesta dibuja un claro fracaso educativo: “Los valores de nuestra juventud se han torcido, y los mensajes que los padres están transmitiendo quizás sean la clave del problema”, señalan.

Tomando esta premisa como punto de partida, los investigadores de Harvard han elaborado una guía de cinco reglas para ayudar a padres y educadores a criar niños con un sentido más elevado de la solidaridad y la amabilidad. En consecuencia, para educar a nuestros descendientes y conseguir que éstos sean mejores personas. Éstos son los cinco puntos claves:

1. Hacer del cuidado de los otros una prioridad

Los padres tienden a dar prioridad a los logros y felicidad de sus hijos por sobre la preocupación que sus hijas puedan tener respecto a los demás. Pero los chicos necesitan aprender a equilibrar sus necesidades con las de los otros, desarrollando la empatía y la solidaridad como valores fundamentales de una comunidad.

Los niños necesitan saber que para sus padres el cuidado de los demás es una prioridadUna gran parte de esto se consigue generando en los niños expectativas éticas por parte de los padres y de la comunidad, tales como cumplir sus compromisos, incluso si se hace los hace infelices por un rato.

2. Proporcionar oportunidades para que los niños practiquen la amabilidad

Los investigadores señalan que los niños necesitan practicar el cuidado de los demásy expresar gratitud por aquellos que se preocupan por ellos y contribuir a la vida de otros. Los estudios demuestran que las personas que tienen el hábito de expresar la gratitud son más propensos a ser útiles, generosos, compasivo y piadosos, y también son más propensos a ser felices y saludables. Aprender a ser amable es como aprender a tocar un deporte o un instrumento. La repetición diaria, como ayudar a un amigo con la tarea por ejemplo, hacen que ser solidarios sea parte de su naturaleza y desarrolla y perfecciona en los jóvenes la capacidad para ser amables.

3. Ampliar el círculo de preocupación de los hijos

Casi todos los niños se preocupan por el pequeño círculo que forman sus familias y amigos. Nuestro reto es ayudar a nuestros hijos a aprender a preocuparse por alguien fuera de ese círculo, como el nuevo de la clase, alguien que no habla su idioma o alguien que vive en un país lejano. Sólo a través de este esfuerzo, los niños serán capaces de darse cuenta de la existencia de personas que normalmente pasan desapercibidas, que son precisamente las que necesitan más ayuda.

4. Los adultos deben ser para ellos un claro modelo de conducta moral

Todos los adultos son modelos para los niños: lo que nosotros hagamos lo harán ellos también. Si queremos una sociedad en la que la juventud sea solidaria y amable nosotros también debemos tratar de ser solidarios y amables, ampliando nuestro “círculo de interés” y profundizando en nuestra comprensión de la equidad y la justicia. Los niños aprenden los valores éticos observando las acciones de los adultos que ellos respetan. También aprenden los valores de pensamiento a través de dilemas éticos con los adultos, por ejemplo, “¿Debo invitar a un nuevo vecino a mi fiesta de cumpleaños a pesar de que a mi mejor amigo no le cae simpático?”

5. Guiar a los niños en el manejo de los sentimientos

Tenemos que enseñar a los niños que todos los sentimientos están bien, pero que algunas formas de tratar con ellos no son útiles. Los niños necesitan nuestra ayuda para aprender a hacer frente a estos sentimientos de manera productiva. Los menores son también, desde muy pequeños, filósofos morales, y se plantean constantemente cuestiones éticas. Cuando los adultos fomentan este tipo de digresiones, colocan la injusticia en el radar de los niños, algo que les ayuda a saber cuáles son sus responsabilidades respecto a los demás y ellos mismos.

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