ADOCTRINAR A LOS NIÑOS, CONTRA EL CRITERIO DE LOS PADRES

Autor: Urko de Azumendi Beistegui

Licenciado en Geografía e historía.

Master en Educación Secundaria.

Profesor en Munabe Ikastetxea

Fuente:

Original para sontushijos

Con la coartada de conceptos como democracía y derechos Humanos se adoctrina en las escuelas.

Hannah Arendt fue una filósofa alemana. De ascendencia judía, estudió en las universidades de Marburgo, Friburgo y Heidelberg, y en esta última obtuvo el doctorado en filosofía. Tuvo por maestros a Edmund Husserl, Martin Heidegger y Karl Jaspers. Con la subida de Hitler al poder en 1933, se exilió en París, de donde también tuvo que huir en 1940, estableciéndose en Nueva York. En 1951 se nacionalizó estadounidense.

En 1957, unos sucesos en Arkansas, en la localidad de Little Rock le animaron a escribir un polémico artículo. La historia es la siguiente: A principios de los años 50 Estados Unidos todavía era una nación segregada y poseía dos sistemas educativos distintos, uno para ciudadanos negros y otro para blancos. En 1954 la Corte Suprema de los EEUU declaró de forma unánime que la segregación en las escuelas públicas era inconstitucional. A partir de ese momento cualquier ciudadano estadounidense podía acudir a cualquier escuela pública norteamericana. Little Rock, en Arkansas, fue una de las primeras ciudades sureñas que, bajo la nueva orden de la corte federal, se preparó para admitir a nueve estudiantes negros  en la escuela secundaria “Little Rock Central”, que hasta esa fecha solo admitía a estudiantes blancos. Habían pasado tres años desde la sentencia. El 4 de septiembre comenzaban las clases. En previsión de los disturbios que se avecinaban la tarde del 2 de septiembre, el gobernador de Arkansas, Orval Faubus, anunció durante un discurso televisado sus intenciones de prohibir la entrada de dichos estudiantes movilizando a la Guardia Nacional del estado. El gobernador ordenó a los militares que evitasen la entrada de cualquier estudiante negro con la excusa de proteger a ciudadanos y propiedades de la posible violencia de los manifestantes que se dirigían hacia Little Rock para protestar por la decisión de la Corte Suprema. Cuando nueve estudiantes negros intentaron entrar en la escuela, la Guardia Nacional de Arkansas, obedeciendo la orden dada por su gobernador y entre gritos racistas de la multitud, les impidió la entrada. Calificando el desorden como “vergonzoso”, el presidente Eisenhower ordenó que el Ejército de EEUU fuese destacado en Little Rock y puso la Guardia Nacional de Arkansas bajo órdenes federales. Al fin, el 25 de septiembre, acompañados por soldados, los nueve estudiantes, entraron a la escuela y comenzaron su primer día de clases completo, 21 días después de que hubiese comenzado el curso.

Lo que supuso un escándalo en el artículo de Arendt fue su decidido ataque a esta orden de luchar contra la segregación en las escuelas debido a que se utilizaba a los niños como “arma” para terminar con la segregación. “Si fuera una madre negra tendría la sensación de que el intento de suprimir la segregación racial empezando precisamente por la educación y las escuelas no solamente ha descargado injustamente el peso de la responsabilidad de los hombros de los adultos para depositarlo en el de los niños: estaría más bien convencida de que el sentido de todo el asunto era rehuir la cuestión real.(…) la discriminación y la segregación racial es general en todo el país pero sólo en los estados del sur tiene una base legal. Quien quiera cambiar la situación en el sur difícilmente podrá evitar interceder por la abolición de las leyes matrimoniales y por el libre ejercicio del derecho de sufragio1. Y es que hasta 1965 los negros en los Estados Unidos no tuvieron garantizado su derecho real al voto. Hasta 1967 no fueron legales los matrimonios interraciales.

Y ahí está la clave de nuestras sociedades. Lo sencillo, habiendo muchas reticencias entre los adultos a tal iniciativa o directamente duras pugnas para implementar las políticas deseadas, es que se intenten cambiar las dinámicas sociales interviniendo en los niños, a los que tenemos bien controlados por medio de los centros educativos. Así ocurrió en España con la asignatura de Educación para la Ciudadanía y parece que volverá a ocurrir con las leyes autonómicas para centros educativos en Madrid o Comunidad Valenciana sobre el tema LGTB, cuya mera crítica puede conllevar multas. Las diferencias ideológicas que no son resueltas entre los adultos nunca se deben tratar de resolver adoctrinando a los niños en la dirección deseada. Es una perversión entender la democracia como un sistema según el cual la mayoría puede legítimamente hacer valer sus votos para imponer sus ideas en temas cuya regulación misma no se entienda por todos como necesaria. Por ello, cuando la mayoría no es capaz de convencer a la minoría no debe tratar de resolver el problema adoctrinando a los futuros ciudadanos consiguiendo engordar así las filas de la mayoría con el paso del tiempo.

1 ARENDT, H “Tiempos presente”, 1ª edición, Barcelona, Gedisa 2002

Twitter